¿Qué es un analizante? A la manera de Magritte.

En muchas ocasiones hemos afirmado que el psicoanálisis no es un mero juego intelectual en el cual uno puede aventurarse como mero espectador. Exige una apuesta que se paga con goce.
Hay un acto de entrada que requiere de una posición ética que no se puede imponer desde afuera. Es un movimiento solitario que debe hacer cada paciente para convertirse en analizante. El analista puede invitar a pasar el umbral, pero el paso es del paciente.
Por ello no alcanza ni hay garantías. No basta que hubiera un psicoanalista, no basta que hubiera un espacio, un diván, una invitación. La invitación deber ser aceptada.
No se puede tirar una escoba en un diván y esperar que de allí surja espontáneamente un analizante.
La idea de que el dispositivo pudiera funcionar por sí mismo como si fuera un aparato automatizado es sostener que hay técnica, que hay garantías, que hay un método universal y todo ello es la negación del psicoanálisis mismo.
Red Psicoanalítica

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